Si aprendemos a tener cuidado de la salud desde joven, nos servirá de por vida. Uno de los elementos más destacados contra los que debemos prevenirnos es el sol, que es fuente de vida pero a la vez fuente de posibles problemas para nuestro cuerpo si lo exponemos de forma inadecuada. Aquí repasamos algunos consejos, en especial para niños y jóvenes.
Cómo tomar el sol
Evitad estar largos ratos al sol, sobre todo en las horas de máxima intensidad solar, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde. Llevad camiseta, gorra y gafas para protegeros del sol aunque esté nublado, ya que el efecto de las radiaciones solares se mantiene y, por lo tanto, es necesario tomar medidas de protección. Utilizad fotoprotectores solares adecuados al tipo de piel. Extendeos el producto por todo el cuerpo y renovad la aplicación. Es necesario recordar que la utilización de fotoprotectores no se debe considerar una manera segura de prolongar la exposición al sol.
Protección total para los niños
Aunque esté nublado, los padres no deberán dejar a los niños ponerse al sol al mediodía ni estarse demasiado rato. Siempre les deberán poner crema fotoprotectora adecuada a su tipo de piel, ropa de algodón y gorra, y procurar que beban agua para hidratarse.
La piel de los niños, sobre todo cuando son muy pequeños, es extremadamente fina y delicada y tiene más facilidad para quemarse. Por este motivo, los padres deben tener mucho cuidado para protegerlos de la intensidad de los rayos solares y evitar la exposición durante su primer año de vida. Los padres saben que a los niños les gusta mucho estar al aire libre y recibir los beneficios del sol. Por eso, buscad las horas de menos intensidad solar a lo largo del día.
Los jóvenes deben disfrutar del sol con mucha precaución
Los chicos y chicas realizan muchas actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza. Por lo tanto, hace falta que recuerden las medidas de protección solar que es necesario tomar para disfrutar del sol de manera saludable.
Cada verano los jóvenes deberían empezar a tomar el sol despacio y siempre evitando las horas de más intensidad, de doce del mediodía a cuatro de la tarde. Siempre es necesario ponerse crema fotoprotectora adecuada a cada uno de los tipos de piel un rato antes de tomar el sol, y volver a aplicársela periódicamente cada vez que se vuelve al agua o se sude mucho.
Unos padres responsables
El sol es una fuente de salud y, por lo tanto, hace falta tomarlo con cuidado. Muchos de los casos de cáncer de piel y de quemaduras cutáneas se podrían prevenir evitando una exposición excesiva al sol, sobre todo en el caso de los niños. Los niños, los adolescentes y las personas de piel muy blanca tienen más facilidad para quemarse cuando toman el sol, puesto que su piel es más sensible a las radiaciones ultravioletas. Por lo tanto, hace falta extremar las medidas de protección.
Tenemos que evitar el envejecimiento prematuro de la piel desde jóvenes
Una exposición excesiva al sol produce daños y el envejecimiento prematuro de la piel. Debemos tener en cuenta que el bronceado es el resultado de la respuesta de la piel ante la agresión que le provoca un exceso de radiación solar, y que las lámparas de sol artificial también perjudican a nuestra piel. Las personas que han sufrido quemaduras solares y exposiciones solares intensas a lo largo de la vida tienen más riesgo de tener un cáncer de piel. Si practicamos actividades al aire libre siempre tenemos que utilizar crema solar, ropa de algodón, gafas y protector labial, y procurar beber líquidos.
Siempre hace falta buscar la sombra parar protegerse de la intensidad solar. Si se va a la playa, se debe recordar que el agua y la arena reflejan y aumentan la intensidad solar. Por lo tanto, se tienen que aumentar las medidas de protección.